La familia da “Raíces y alas a los niños: raíces para saber de donde vienen y alas para volar hacia su porvenir” – Nils Bard
Por Catherine Clemente
Muchos poetas, filósofos y psicólogos afirman que el amor maternal es el ejemplo más incondicional del amor humano. También se dice que este amor corresponde al amor incondicional que espera un recién nacido y del cual se alimenta durante sus primeros años en este mundo. El amor de una madre es el ejemplo más grande y desinteresado de amor que conozcamos, es este tipo de amor que mantiene a la familia feliz y segura. Es un amor protector que da seguridad y pilares para la vida futura. Es nuestro ejemplo de amor para toda la vida. Todos como miembros de nuestra familia nos inspiramos en el amor materno que recibimos para orientar nuestros niños.
La familia, desde la creación del mundo, es la esencia misma de toda civilización. Es el núcleo, el vínculo más potente que pueda unir seres humanos entre ellos, siendo la más pequeña e íntima comunidad de individuos. Es este universo cómodo, en el que se desarrolla la persona desde su nacimiento que le dará los valores esenciales a su evolución psicológica y emocional como lo son el amor, la tolerancia, el respecto, la ayuda, el sentido de la responsabilidad y el perdón.
La familia es el capullo en el que el niño está protegido y preparado para el mundo exterior. Un niño necesita de su familia para enfrentar el mundo y aprender a usar sus alas para ser capaz de alzar vuelo en su vida futura. Que sea numerosa, monoparental, biológica, adoptiva o reconstituida, la familia tiene un efecto fundamental en el comportamiento y deja una huella indeleble en el comportamiento y personalidad del individuo.
Por esta razón elegimos festejar el Día de la Familia en el Día de la Madre, ellas son nuestro ejemplo a seguir.
Inspirado por Wedlyn Pierre-François.